miércoles, 12 de febrero de 2014

Encuentro de la fraternidad

El sábado 8 de febrero Jesús nos regaló un encuentro con Él a través de la Palabra y la contemplación de la creación. Al finalizar, nuestro comentario fue: "Se nos ha pasado como un segundo". 
Es hermoso ponerse "a tiro de Dios". Sus señales son siempre la paz y el gozo.  Acabamos este encuentro, en el gran ENCUENTRO que es la EUCARISTÍA y compartiendo con Espe, que no pudo participar, el poder acompañarla recibiendo a Jesús en su casa. 
Compartimos nuestra experiencia.

Jesús, gracias por darme la oportunidad cada día de contemplar tus maravillas, de poder ver en lo pequeño se manifiesta lo más grande. 

Creo en ti sin verte, sin olerte, incluso sin oírte. No me hace falta tocarte para saber que estas ahí. Mi fe va más allá. Rodeada de esta preciosa naturaleza te siento en un momento de oración, te siento dentro, con fe y esperanza, con el corazón.

Me lleno de Amor recibiendo el Pan de la Eucaristía, puesto que me da fuerzas para tener una fe viva; la transmito a los demás, a esa gente que quizá no ve más allá de lo material. Doy gracias por la fe que Jesús me regala y porque, a través de ella tú te me manifiestas cada día.

Jesús, gracias por tu mirada que sigue uno a uno mi pasos, atenta siempre a todos mis caminos. Gracias por tu escucha; tú siempre me escuchas; siempre estás presente en el Sagrario, Amigo de confidencias y silencios. Gracias por tu toque tierno y delicado que acaricia mi alma llenándola de paz y de alegría. Gracias porque me unges con el perfume de tu Espíritu Santo, porque me das fuerza en la debilidad mostrándome siempre el valor de lo pequeño.