jueves, 8 de mayo de 2014

Faltan 2 días: recordando el primer 8 de mayo de nuestra historia.

HOY ESTAMOS DE CELEBRACIÓN Y ¡GRANDE! 
ES LA FIESTA DE MADRE CARMEN. 
¡Es bonito recordar lo bueno que hace el Señor en medio de nosotros! En esta cuenta atrás:

  • Volvemos nuestra memoria a ese 8 de mayo de 1884. 
Madre Carmen mira la sociedad de su tiempo y le duele la incultura a la que se ve sometida las clases sociales más pobres… Pero no sólo eso… Va más allá. TIENE UNA LLAMADA.
Una llamada que marcará un antes y un después en su vida, en la vida de la Iglesia.
Jesús le dice: “Carmen, ¿quieres entregarte a Mí para amarte y ser cauce de mi amor?” Y ella responde con un sí sin condiciones.
La empresa es bien audaz: fundar una congregación,  Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.
No es nada fácil, pero los obstáculos los va suavizando el Señor.

El 8 de 1884 entra en el antiguo convento dedicado a la Virgen de la Victoria, símbolo del triunfo del Corazón de María.

Al fin, el 8 de Mayo de 1884 se terminan las obras imprescindibles. Han sido días de trabajo intenso para Doña Carmen y sus compañeras. ¡Hubieron de salvarse tantas dificultades para la rehabilitación del convento y adaptarlo a las exigencias de la nueva fundación!…
Hacía ya muchos años que no resonaban en los viejos muros de la Victoria palabras de entrega y fidelidad.
Esa tarde, Doña Carmen, seguida de tres de sus compañeras —Josefa Rabaneda, Ana Martínez y Francisca Lisaso— en un acto que rezuma por los cuatro costados sencillez franciscana, toma posesión de la Casa que sería la cuna de la naciente Congregación. 
Con los brazos extendidos en cruz, augurando más que solicitando fidelidad, deja caer firmes aquellas palabras:
«Hijas mías, ¿me seréis fieles en la obra que vamos a comenzar?»
Se sigue un silencio profundo, cargado de promesas y de amor; fue la respuesta de aquellas primeras hijas que, confiadas en su persona, seguían la senda que ella trazara. Sabían que decía algo muy grande, y estas palabras tuvieron para ellas el sabor de las cosas reales y la profundidad de las divinas.